Olvidar puede dañar seriamente la salud

Hace, quizá, unos cuantos años; un mediodía de domingo, en un restaurante de fama merecida, hoy inexistente y propiedad de un amigo, hoy de un banco, me encontraba yo por aquello de tapear. Y, bajando, tras lavarme las manos, por aquellas escaleras, en plan Scarlett, me encontré al final de ellas a un tipo acostumbrado a que la gente le saludase por el simple hecho de ostentar un cargo inmerecido. El individuo de la mano tendida acababa de vender la funeraria madrileña por el módico precio de UNA peseta, no es broma. Era, tal vez, el pistoletazo de salida a las privatizaciones en esta ciudad castigada,- esa rastrera costumbre que consiste en robar las empresas públicas a los pobres para regalárselas a los ricos; empresas, muchas veces, de gran solvencia y futuro -, y que años después sería motivo del procesamiento y condena de algunos cabezas de turco. Pero nuestro hombre se fue de rositas a presidir, creo, el Ifema. Yo, sin dudarlo ni un instante, rechacé la mano de aquel impresentable por preservar mi dignidad y porque acababa de lavarme las manos y no era cuestión de ensuciármelas tan rápidamente…

¡¡¡Fuera las mafias de las instituciones, por favor!!!

E.P.

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Acerca de eduardoprieto22

Actor,writer, composer, films director

Publicado el mayo 21, 2015 en Uncategorized y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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