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¡By, By, ¿Baixas?

Se acaba, invariablemente, el tiempo de las mentiras, para dar paso a una situación más real; más creible; más sensata. No siempre funciona la máxima de: una mentira mil veces contada se convierte en una verdad oficiosa. El ternero sometido por el aturdidor alemán, tendrá que cambiar de estrategia, y aprender, como un chico nuevo y maleducado en la escuela, a decir solo lo que es cierto. El resto se lo puede callar, ya no nos resulta divertido. Quizá, ante los percebeiros pueda caer como un chico alegre y gracioso. Los que estamos hartos de errores y mentiras en altos porcentajes, solo deseamos que no lo estropee más de lo que ha hecho, que es más de lo permisible. Que se vaya a registrar propiedades, ya que no ha sabido inspeccionar cuentas corrientes fraudulentas: algo que sus amigos agradecerán, y que a nosotros nos hundirá más aún en la miseria. Hasta nunca, sombra discreta e imperceptible de legislador.